Hace un mes los vecinos del barrio Merceditas Collantes de la ciudad de Corrientes tienen agua potable y aseguran que le cambió la vida. Antes debían caminar varias cuadras para llenar los baldes y botellas con agua para cocinar y asearse. Ahora destacan la seguridad que sienten al tomar agua potabilizada.    

A primera hora de la tarde, golpeamos la puerta en una de las casas que están en el ingreso principal al barrio Merceditas Collantes ubicado al este de la ciudad, en la intersección de la Ruta 12 y avenida Libertad. Delia Zacarías sale con el pelo aún mojado, después de un baño caliente. Hace un mes el agua llegó a su domicilio y “esto cambió nuestras vidas”, aseguró.
Delia esta casada y tiene tres hijos. Fue una de las fundadoras del barrio cuando se instaló allí en 1986. En ese entonces, “esto era campo”, recuerda. Ahora, cambió mucho y “con la llegada del agua nuestra vida se modificó”, reiteró. “Uno se siente más seguro, porque toma agua segura”, afirma. En su casa ella tenía un pozo o sino iba a lo de una vecina a buscar agua.

La obra
Hace un mes cerca de los 400 vecinos del barrio Merceditas Collantes tienen agua potable en sus domicilios. La obra se llevó adelante a partir de un convenio entre Aguas de Corrientes y el municipio de la ciudad de Corrientes.
El trabajo consistió en la instalación de 2200 metros de cañerías para poder realizar un empalme a la nueva red de agua potable que se instaló en el Barrio Jardín y Docente. De este modo próximamente se realizará la interconexión al sistema dependiente del acueducto de San Luis del Palmar, con empalmes intermedios. Por lo tanto, aún falta finalizar la obra para garantizar a los vecinos una buena provisión de agua durante el verano.
Para realizar el empalme y de este modo esté finalizada la obra se debe atravesar un terreno privado, para solucionar este inconveniente el municipio está dialogando con el propietario para que se abra paso por ese lugar y cerrar de este modo el anillo en que consiste el proyecto.
Las cuatro manzanas que integran el barrio, ya tenían instalada una red interna que nunca se puso en funcionamiento. Por lo tanto, se tuvo que limpiar las cañerías, arreglar las posibles pérdidas que podrían tener debido a la falta de uso para poner en condiciones el sistema.
Los vecinos del barrio repiten a cada instante que con la llegada del agua cambió su vida. Miriam Solís, vive hace 13 años en el Merceditas Collantes. Tiene 3 hijos y asegura que “cuando llegamos, tuvimos suerte porque a menos de media cuadra teníamos una perforación de agua y después hicimos la nuestra”, señaló.
Sin embargo, otros vecinos debían caminar o transitar en bicicleta un kilómetro hasta el destacamento policial que se encuentra sobre la ruta 12. Hasta allí llegaban con su baldes para llenarlos con agua de una canilla que está el lugar y como es potable se utiliza para cocinar y limpiar las verduras. “Hoy el barrio tiene vida, basta ver que en algunos terrenos ya están haciendo huertas”, explicó.  Por su parte, la vecina de Miriam, Isabel Sosa quien tiene dos chicos aseguró: “Ahora tomamos agua con tranquilidad”.

 

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